Es el principio del fin… o un nuevo chamuyo

Hoy me despierto con la noticia de que Donald J. Trump va a ser el nuevo presidente de EE.UU. Y sin importar lo que cada uno piense al respecto, se trata de una nueva etapa en la historia de la humanidad. Si mi intuición no falla, los libros de historia van a empezar el capítulo de esta etapa con esta fecha.

Nadie en su sano juicio está planteando que Trump es bueno. Pero si lo eligieron es por algo, y ese “algo” es el abandono total por parte de los estados-naciones a los ciudadanos. Con una economía que hace décadas que no para de crecer, es difícil de entender que cada vez baje más el valor recompensa / hora-hombre. Habría que analizar a quienes está yendo esa productividad adicional generada por los trabajadores y como es que no se está repartiendo equitativamente, ya ni siquiera con disimulo alguno de los gobernantes, como nuestro querido Macri que nos dice “había mucha gente que era pobre y no lo sabía” (i.e.: los resultados de la productividad adicional no va a ir a vos).

Hace ya más de un siglo que la automatización y la industrialización están sacándonos trabajo. Lejos de lo que en teoría debería ser, cada vez hacen falta más horas-hombre para producir lo mismo que antes. Donald Trump promete luchar contra esto. “We will no longer surrender this country or its people to the false song of globalism”, lo escuché decir.

Difícil que lo logre. Difícil creerle. Hasta ahora nadie luchó contra eso y logró sobrevivir. Y Trump no parece tener cara de poder resistir un buen balazo.